Una Novata En Un Cuento De Hadas Review
La bruja sonrió, y por un momento, sus ojos reflejaron constelaciones enteras.
Cuando el sol (que era una moneda de oro gigante) comenzó a ocultarse, Elara se dio cuenta de que sus botas de caucho ahora brillaban con un polvo plateado. Ya no era una extraña. Era parte de la narrativa, la nota a pie de página que hacía que todo el resto tuviera, mágicamente, un poco menos de sentido. Una novata en un cuento de hadas
La cabaña de la bruja no estaba hecha de gominolas ni de chocolate, sino de libros viejos y frascos de mermelada etiquetados con nombres extraños como "Risas de martes" o "Melancolía de charco". La bruja, una mujer con el pelo del color de las nubes de tormenta, no tenía verrugas ni escobas voladoras. Estaba sentada frente a una montaña de calcetines desparejados. La bruja sonrió, y por un momento, sus
—¿Cómo sabía que vendría? —preguntó Elara, entrando con cautela. Era parte de la narrativa, la nota a
—Porque todos los cuentos necesitan un punto de vista externo para no volverse locos —dijo la bruja, lanzándole un calcetín de rayas—. Tu trabajo es simple: no intentes entender el "porqué". Aquí las cosas no pasan porque tengan sentido, pasan porque son hermosas, terribles o rítmicas.
—¿Y qué gano yo a cambio? —preguntó Elara, recuperando un poco de su instinto del mundo real.
¿Te gustaría que de Elara o prefieres explorar cómo es el Castillo de Cristal ?